martes, 20 de octubre de 2015

La escritura de las apariencias

"El arte contemporáneo ahonda en la idea de la falsificación como estrategia intelectual. [...]
El mundo deviene un gran teatro, ya no hay divorcio entre realidad y representación."
Al final Fontcuberta concilia las intenciones de la fotografía. Cuando lo real se funde con la ficción lo importante radica en la trama de lo simbólico que es a final de cuentas el punto desde el cual producimos e interpretamos la realidad.

Verdades, ficciones y dudas razonables

Este capítulo regresa a la idea del surgimiento de la fotografía como compulsión de registro natural, de imitación fiel. Después hace una comparativa con el el nuevo tipo de fotografía (digital) y de intención fotográfica. Esta última estaría enfocada en procesar, almacenar, ordenar y evaludar datos e información; mas que un mero registro fiel.
Se mencionan 3 cambios importantes dentro de la fotografía, de los cuales solo uno me parece realmente importante. Cuando los software de manipulación digital se masifican, se desacredita la fiabilidad de la fotografía. La credibilidad pasa del medio al fotógrafo como autor. 


Me pareció muy interesante que despues de tanto hablar de la manipulación escriba la siguiente frase "No existe acto humano que no implique manipulación. La manipulación está exenta per se de de valor moral. Lo que sí está sujeto al juicio moral son los criterios o las intenciones que se aplican a la ma­nipulación." Al final cierra con "... a partir del caos, edificar una sensibilidad y un pensamiento nuevos."
Precisamente es aquí donde creo que se debería de enfocar la teoría de la fotografía contemporánea. Los debates sobre manipulación y registro son obsoletos. La problemática va orientada hacia la creación de un tipo de sensibilidad, percepción y pensamiento reflexivo que pueda ir a la par de la producción fotográfica y artística contemporánea. 

martes, 13 de octubre de 2015

Manipulación como creación.

En un libro previo el autor proponía que el acto de creación fotográfica fuera entendido como la secuencia de desiciones que afectaban la configuración del resultado gráfico final. Realizar una fotografía implica también dotar estas desiciones de un contenido expresivo; construir una retórica. Los limites entre la fotografía directa y la construida se desdibujan si se entiende el proceso creativo como la suma de las desiciones que se toman . Hace mas adelante una apología del fotomontaje.
Al final habla sobre la importancia del contexto. Muchas veces aquello que circunda a una imagen llega a dar mas información que la imagen en si. Se puede falsificar una escena pero si se presenta en un marco que argumente su veracidad lo mas probable es que se ceda en favor de ésta última.

La ciudad fantasma

Fontacuberta habla un poco sobre la cualidad documental de la fotografía. Menciona a Marti Llorens y Hiroshi Sugimoto como ejemplo de una estética de la memoria y el tiempo. También habla sobre la imposibilidad de la superación de técnicas antiguas de fotografía a pesar de los avances tecnológicos. Las herramientas en el arte funcionan por las capacidades que ofrecen en si mismas. No hay un sentido de evolución.

Los peces de Enoshima

Este capítulo habla sobre la idea de la huella. La fotografía no es solo una forma de memoria, como menciona el autor en el capítulo pasado, sino también una marca. Una imagen es físicamente una huella directa por ser el resultado de la incidencia de los rayos de luz sobre material fotosensible. Al mismo tiempo la fotografía puede ser huella diferida si es intervenida y modificada con esa intención. Las huellas no tienen que hablar de una mimesis exacta de la realidad sino que puede haber una re-interpretación y una exposición parcial de lo real sin que ésta pierda valor.

miércoles, 7 de octubre de 2015

Informe 1 - Fontcuberta

Me gusto mucho la forma tan sincera como presenta Fontcuberta su discurso en la introducción. El hecho de que presente sus argumentos como una interpretación personal del mundo permite una entrada mas abierta al texto. En la introducción me parece muy importante rescatar el concepto de punctum de Barthes. No había podido yo concretar en palabras que era aquello que hay en cada fotografía que puede lograr hacer el vínculo (o no) con el espectador. Creo que básicamente ahí radica la esencia de la fotografía, en lograr incluir en la imagen ese “azar” que pueda comunicar y significar al mayor numero de personas.
En el primer capítulo el autor afirma que los mensajes tienen una composición tripartita : objeto, sujeto y medio. En la fotografía; ojo, objeto, objetivo. En un principio la intención de la fotografía fue captar el objeto en su formas mas pura. La fotografía era el medio mediante el cual la naturaleza se plasmaba a si misma. La luz era la que hacía el trabajo de de autorreferenciar el mundo en la imagen. Con el tiempo y la obsesión fotográfica se agotan las posibilidades de fotografiar el mundo como paisaje fidedigno. En una postura parecida a la de Foucault con la muerte del autor Fontcuberta sugiere la muerte del objeto. Muere el objeto como elemento pasivo de la fotografía. Ya la cosa no se presenta a si misma sino que el fotógrafo le da una identidad y la descubre en el proceso fotográfico. Ya hay un trabajo de apropiación e interpretación de lo que existe ahí afuera.

Otro de los temas importantes del que trata el libro es sobre el concepto de “verdad” en la fotografía, el cual introduce con una increíble epígrafe. Si en un inicio la fotografía se presentaba como un testigo de la verdad pasa a convertirse en el siglo XX en una forma de mentira, que puede estar bien o mal presentada. Me es muy interesante leer la preocupación tan gran que a lo largo de la historia ha tenido el tema de la verdad en la imagen. Creo que, al menos desde mi generación, ya no es un tema que preocupe, al menos no de la manera que solía hacerlo. En la posmodernidad tenemos integrada la idea de la falsedad de la imagen. En el mundo de la ilusión ha quedado un poco relegada la búsqueda helénica de la verdad. Pero en un mundo donde la fotografía ya no presenta la verdad y resulta un tanto cliché el juego que pudiera hacer con la mentira me pregunto ¿A que aspira la fotografía en la coyuntura contemporánea? ¿Que fundamentación estética es la que impera en el supuesto nihilismo conceptual en el que vivimos?