La fotografía funciona como espejo mediante el cual una sociedad se ve y se concibe a si misma. Es una forma de autoafirmación donde se muestran las jerarquías y estructuras sociales. Los temas y prioridades fotográficas están determinados por el periodo histórico y el imaginario social de la nacionalidad del fotógrafo o del lugar donde se realiza la fotografía.
La fotografía tiene algo de surrealista porque pone en evidencia lo perecedero del mundo y la imposibilidad de su clasificación así como por ser un testigo y al mismo tiempo memoria de la existencia.
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